Capitulo 25

Salvatore Mancini.

El silencio pesaba. No sabía dónde estaba, ni cuánto tiempo había pasado. Solo sentía un dolor punzante en mis costillas y hombros.

Intento mover mis dedos y una presión suave me respondió. Una mano pequeña, temblorosa y familiar me sostenia.

Entonces la escuche.

´´Yo no soy tu esposa, Salvatore. Jamás lo fui. Solo fui el reemplazo de la verdadera. Yo soy la esposa equivocada´´

´´Te amo con toda mi alma, sin mentiras y sin nombres equivocados. Solo como Isabella…´´

Isabell
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