Lo que no puede deshacerse
La noticia se extendió en silencio, sin gritos ni anuncios, como si el palacio entero evitara pronunciarla en voz alta, y aun así llegó a cada rincón con un peso imposible de ignorar. Valeria había perdido al niño, y lo que durante días fue un rumor ahora se convertía en una certeza que caía sobre todos con una gravedad distinta, porque no se trataba solo de una pérdida, sino del heredero que el reino ya había empezado a considerar seguro.
Lyria lo supo antes de que a