La tranquilidad no duró.
Lyria comenzó a notar los cambios antes de poder explicarlos, en esos detalles pequeños que nadie más parecía registrar, en las ausencias breves del rey, en los encuentros discretos que no se anunciaban pero que existían, y sobre todo en un nombre que comenzaba a repetirse con demasiada frecuencia para ser ignorado.
Valeria.
No eran escenas públicas ni momentos prolongados, pero bastaban, porque para Lyria no era la duración lo que importaba, sino el hecho de que ocurrí