La cena terminó sin que nadie entendiera realmente qué había ocurrido.
Emilia mantuvo la compostura impecable hasta el final. Sus respuestas eran educadas, su postura perfecta, su sonrisa medida. No cometió un solo error. No dejó caer un cubierto. No habló de más.
Lyria, en cambio, sintió que había sobrevivido a una tormenta.
Cuando el rey se levantó, ambas hicieron lo mismo.
—Lady Emilia. Lady Elinor —dijo con voz firme—. Permanecerán en el ala oriental hasta que tome una decisión.
No