Isa
Toco la puerta del estudio con los nudillos, suave, aunque mi corazón va mucho más rápido de lo que quisiera admitir.
—Pasa —escucho la voz de Gabriel desde adentro.
Empujo la puerta y la cierro detrás de mí. Él está de pie junto al escritorio, revisando unos documentos que no logro ver, pero sé que no está concentrado en ellos. Lo noto en la tensión de sus hombros, en la forma en que levanta la mirada apenas me ve entrar.
—¿A dónde vas? —pregunta de inmediato.
No hay reproche en su tono. H