No las fotos. Tú.
Isa
—Shhh… Isa… soy yo.
Lo suelta.
Me doy la vuelta.
Y ahí está.
Adrián.
Su nombre me golpea como un recuerdo afilado. Está frente a mí, tan cerca que puedo sentir su respiración agitada, esos ojos oscuros llenos de tormenta. Está despeinado, con la camisa ligeramente abierta, como si hubiera subido corriendo escaleras.
—Ahora sí —dice con voz baja, ronca, cargada de emoción contenida—. Ahora sí vas a escucharme.
Retrocedo un paso, pero él lo nota y su expresión se quiebra un segundo, mostrando