La mirada de Lysander estaba perdida en un punto invisible, como si el mundo que lo rodeaba no existiera. Sech permanecía frente a él, intentando encontrar algún rastro de lucidez en sus ojos, pero solo halló una neblina espesa, infantil, inquietante.
—¿Qué te sucede, Lysander? —preguntó con voz baja, intentando no dejar escapar la frustración que lo quemaba por dentro—. Si esto es un truco, tarde o temprano voy a descubrirlo.
Lysander parpadeó despacio. Después bajó la vista y comenzó a jugar