perspectiva de Sech.
La noticia del accidente de Lysander llegó al palacio con un estruendo sordo, pero lo que le pasara a ese traidor me tenía sin cuidado. Ellos no merecían ni mi atención, y mucho menos mi ayuda. En ese momento, mi mente solo estaba ocupada por una sola persona. Tres días después de que Isis tomara el antídoto, su recuperación era milagrosa, prueba irrefutable de la fuerza que Lucrecia había visto en ella y de la bendición que Dorian había impartido.
Mi abuela me informó que