Perspectiva de Sech.
Me llené de una felicidad inexplicable. El saber que Isis estaba fuera de peligro, que la vida regresaba a ella, representó un alivio que jamás creí experimentar. No entendía qué era lo que me estaba pasando. Nunca tuve tales sentimientos, ni siquiera por Ayla. No comprendía cómo era que esta muchacha rebelde, desafiante y hermosa, estuviera provocando tantos cambios en mi persona.
Salí de la habitación, necesitaba tomar aire. Mi abuela y Lucrecia habían tomado el control d