perspectiva de Isis.
El cambio en Sech era tangible, una metamorfosis dolorosa que irónicamente, me confundía y me asustaba. Lo había odiado con una pureza absoluta, pero ahora que lo tenía cerca, algo indomable comenzaba a despertar en mí. Eran sensaciones que no podía controlar, chispas de electricidad que saltaban cada vez que nuestros ojos se cruzaban.
Mi dilema me estaba consumiendo. Yo no quería fallarle a la memoria de Dorian, mi primer y único amor, el ancla de mi existencia. Pero mi l