El helicóptero surcó el cielo entre Roma y Venecia como un halcón enfurecido. Para Adriano, el viaje fue un borrón de paisajes verdes y azules teñidos de rojo ira. Cada minuto que pasaba, la imagen de Alexandra en esa cama, con un extraño a su lado, se incrustaba más profundamente en su mente, envenenando cada recuerdo bueno que habían construido en el último año. La Alexandra que cuidaba de Aurora, la que debatía sobre arte con pasión, la que lo había mirado con una luz esperanzadora durante l