29. Memoria rota
POV: Lisseth Lancaster
No sé cuánto tiempo estuve ahí, sentada junto a su cama, con la cabeza apoyada sobre su pecho vendado, sintiendo apenas el leve vaivén que aún lo mantenía con vida. Las máquinas pitaban a su alrededor. Su cuerpo estaba lleno de cables, tubos, vendas. Parecía más un experimento que un ser humano. Y, sin embargo, ahí estaba él. Alejandro Montenegro. El hombre que tantas veces maldije… y al que ahora suplicaba que no me dejara.
—No puedes irte —susurré entre sollozos, con la