Capítulo 109
Pasó un mes.
La vida en Italia no era tan tranquila como Camila había imaginado.
Intentaba mantener la casa en orden, cuidar a los bebés, y al mismo tiempo ayudar a Laura, pero nada funcionaba.
Laura pasaba la mayor parte del tiempo encerrada en su habitación, llorando o dormida por agotamiento. Algunas noches gritaba el nombre de su hija hasta quedarse sin voz, y en las noches salía a los bares de la ciudad a emborracharse
Camila hacía lo posible por acompañarla, pero era como hablarle a una pared.
Una tarde, Fernando la llamó por videollamada. Camila tomó el teléfono y trató de verse calmada.
—Papá, los bebés están bien —le dijo, girando la cámara para mostrar a Manuel y Matías durmiendo juntos—. Ya empiezan a adaptarse… aunque Manuel sigue teniendo noches difíciles.
Fernando sonrió
—Me alegra verlos así. Son fuertes, igual que tú —respondió.
Camila respiró hondo.
—¿Y allá? ¿Cómo va todo? ¿La guerra…?
Fernando dudó, Lo suficiente para que ella notara que mentía.
—Todo