CAPÍTULO 141
Lo que Lucía dijo fue suficiente para que Luciano perdiera el control, la idea de que Hope estuviera con Santiago lo volvió loco.
Simplemente se acercó, abrió la puerta del estudio y señaló hacia afuera.
—Te vas —dijo con muy alterado —. Y no vuelvas a entrar a esta casa. No voy a permitir que hables así de mi hija. No voy a permitir que sigas destruyendo a mi familia. Y si este matrimonio entre Matías y tu hija significa que tenemos que ser familia… entonces no quiero nada de eso.
Lucía no se movió. Tenía los ojos llenos de odio.
—Ya no soy la niña tonta que te rogaba amor hace años —respondió—. Y tampoco te tengo miedo. Yo también te aborrezco, Luciano. Con toda mi alma. Si fuera por mí, ya te habría matado hace tiempo.
Luciano la miró retador, enojado.
—Entonces agradece que estoy tranquilo —dijo—. Porque si sigues hablando, te hago sacar a rastras.
Lucía dio un paso hacia él, retadora.
—Se acabó la paz —dijo con voz fría—. Me cansé de aguantar tus insultos y los de t