Capítulo 145
Dos meses después, la casa Ferrer estaba llena de movimiento. Había flores por todos lados, mesas en el jardín, música suave. Esa tarde sería la boda de Manuel y Luciana, una fecha que todos habían esperado con alegría.
Pero para Camila, había otra celebración igual de importante.
Fernando y Luciano habían logrado algo que ella había deseado durante años: un acuerdo con el nuevo líder de la organización. El hombre, alguien frío pero justo, aceptó que ambos podían retirarse si entregaban la mitad de sus bienes y todas sus rutas.
—Es un precio alto —había dicho Fernando—. Pero vale la pena para darnos una vida nueva.
Ese acuerdo significaba que, a partir de ese momento, tendrían protección eterna. Ningún miembro de la mafia podría tocarlos, ni interferir en su vida. Para Camila, eso era como poder respirar después de muchos años de vivir con miedo.
Además, Fernando había conseguido un perdón para Aurora. Lucía no podía atacarla sin ponerse en contra de la organización, y n