Capítulo 102
Ernesto no aceptó que Luciano diera la vuelta para irse. Se levantó con los ojos llenos de rabia y desesperación.
—Tú no puedes dejar de ser el heredero —dijo casi gritando—. He luchado toda mi vida para ponerte en esa posición. No puedes tirarlo todo como si no valiera nada.
Luciano se detuvo en medio del estudio, Camila apretó su mano, pero él dio giro para ver a su abuelo.
—¿Y para qué sirve todo eso, Ernesto? —preguntó enojado —. Si no fuiste leal conmigo, ¿qué puedo esperar de