Capítulo 112
Aurora cayó de rodillas frente a Giorgio. No le importó la dignidad, ni el orgullo, ni los años que había pasado tragándose el dolor. Se arrodilló con desesperación.
—Por favor, Giorgio… —suplicó con la voz rota—. No le hagas daño a Camila. Ella no tiene culpa de nada. Es solo una mujer que creció sin su madre. Es inocente.
Giorgio la miró con un afecto enfermo. Se inclinó y le levantó el rostro con una mano.
—Camila es hermosa —dijo—. Igual que tú cuando eras joven. Y tiene el carácter de Fernando.
Aurora sintió un temblor en el pecho. Tenía miedo de lo que sus palabras significaban
—Prométeme que no la lastimarás —insistió—. Solo quiero verla. Solo quiero saber que está bien.
Giorgio sonrió.
—Las voy a reunir. Puedes ver a tu hija… pero no puedes decirle que eres su madre.
Aurora abrió los ojos, sorprendida.
—¿Por qué? Ella merece saber la verdad. Merece saber que estoy viva.
Giorgio suspiró, cansado de explicarle cosas que él consideraba obvias.
—Fernando está cerca d