Capítulo 112
Aurora cayó de rodillas frente a Giorgio. No le importó la dignidad, ni el orgullo, ni los años que había pasado tragándose el dolor. Se arrodilló con desesperación.
—Por favor, Giorgio… —suplicó con la voz rota—. No le hagas daño a Camila. Ella no tiene culpa de nada. Es solo una mujer que creció sin su madre. Es inocente.
Giorgio la miró con un afecto enfermo. Se inclinó y le levantó el rostro con una mano.
—Camila es hermosa —dijo—. Igual que tú cuando eras joven. Y tiene el car