Capítulo 99: Luna de miel en soledad.
La suite parecía más grande ahora que él no estaba. Los techos altos, que anoche me habían parecido románticos, hoy solo amplificaban el eco de mis propios pasos descalzos sobre el parquet. Caminé hasta la ventana y aparté la cortina con un movimiento brusco. París se extendía allá abajo, indiferente: el Sena brillaba bajo un sol pálido, los techos de pizarra relucían húmedos, y la Torre Eiffel asomaba a lo lejos como una postal barata que alguien había olvidado actualizar.
Me quedé allí un rat