Salma parecía un volcán a punto de explotar.
Sus ojos ardían de furia, su pecho subía y bajaba con rapidez, y su mirada estaba completamente fija en Alegra, como si en ese instante toda su rabia tuviera un único objetivo. No necesitó más que un segundo para lanzarse hacia ella, impulsada por los celos y la humillación.
—¡Tú…! —gritó, avanzando sin control.
Alegra reaccionó por puro instinto. Su cuerpo se movió antes que su mente, colocándose rápidamente detrás de Juliano, aferrándose a él como s