La ambulancia llegó con la sirena encendida, rompiendo el silencio de la noche. Los paramédicos bajaron con rapidez y trasladaron a Julián en una camilla. Su rostro estaba pálido y su respiración era inestable. Elyna caminaba a su lado, temblando, intentando no perderlo de vista mientras lo subían al vehículo.
La puerta de la ambulancia se cerró y el vehículo arrancó de inmediato rumbo al hospital.
Todo ocurrió demasiado rápido.
En cuanto llegaron, Julián fue transferido a una sala de urgencias