Gabriel la miró fijamente, como si temiera que fuera una ilusión.
No podía creer que Lucero estuviera ahí.
Durante años había imaginado ese momento muchas veces. Había pensado en qué diría si volvía a verla, cómo reaccionaría si un día aparecía frente a él. Pero ahora que la tenía a pocos pasos, su mente estaba completamente en blanco.
Lucero permanecía abrazada a su madre.
Cuando el médico habló y explicó el diagnóstico de Julián, ella sintió que el miedo le recorría el cuerpo. Apretó los labi