Elyna llegó a casa con el corazón agitado. No había llorado en el trayecto, pero la angustia la acompañó todo el camino.
Sentía el peso de las noticias acumuladas: su operación, el riesgo, la boda secreta de su hijo. Todo era demasiado para un solo día.
Entró al despacho y encontró a Julián revisando unos documentos. Él acababa de llegar y, al verla, le sonrió con esa tranquilidad que siempre le transmitía seguridad.
—Mi amor, ¿cómo te fue en el doctor?
Elyna intentó responder con calma, pero