Elyna y Gerardo fueron a toda prisa buscando a Vera.
—¡Más rápido, Gerardo! —suplicó Elyna, con la voz entrecortada—. Conozco a Vera. Cuando toma una decisión impulsada por el miedo, no mira hacia atrás. Si llega a esa clínica...
Gerardo no respondió, pero hundió el pie en el acelerador. Sus pensamientos eran un caos de arrepentimiento.
***
Mientras ellos emprendían aquella carrera contra el tiempo, en la habitación de invitados de la mansión, el aire era tóxico.
Salma caminaba de un lado a ot