Elyna sostenía la prueba de embarazo con las manos temblorosas, pero la mirada de su amiga no reflejaba la alegría que ella esperaba encontrar.
Vera estaba de pie junto a la ventana, observando el horizonte con una frialdad que helaba la sangre.
—Ya tomé una decisión, Elyna —dijo Vera, sin volverse.
Su voz era un susurro, despojado de toda emoción.
Elyna frunció el ceño, sintiendo un nudo de confusión y ansiedad apretándole el pecho. Dio un paso hacia ella, buscando su mirada.
—¿De qué estás hab