Lucero sintió cómo el miedo se apoderaba de su pecho.
Su corazón latía con tanta fuerza que parecía golpear contra sus costillas, como si quisiera escapar de su cuerpo. Tenía tantas palabras acumuladas en la garganta que le resultaba difícil respirar. Quería hablar. Quería gritar. Quería decir toda la verdad de una vez por todas.
Pero no supo cómo hacerlo.
Frente a ella, Gabriel la observaba con una intensidad que la hacía sentir atrapada. Sus ojos, oscuros y duros, parecían querer arrancarle l