Odin salió del hospital en silencio, sin despedirse de nadie.
No hacía falta.
Había entendido todo con una claridad dolorosa.
Se detuvo unos segundos en la entrada, sintiendo el aire frío de la noche golpear su rostro, como si intentara despertarlo de una realidad que no le gustaba. Miró hacia atrás, hacia ese lugar donde todo se había complicado aún más… donde Lucero estaba, donde Gabriel también.
Y donde él ya no tenía lugar. Había sido rechazado.
No con palabras duras, no con gritos… pero lo