Elyna sostenía el teléfono con una presión tal que sus nudillos lucían como perlas blancas bajo la luz mortecina de la calle.
Al leer la dirección en la pantalla, un escalofrío que no tenía nada que ver con el clima le recorrió la columna.
Conocía ese lugar. L'Amor Éternel.
Era un restaurante de una opulencia situado en la planta más alta de un rascacielos que dominaba la ciudad.
Fue en ese lugar, donde años atrás Esteban se había arrodillado para pedirle matrimonio.
En aquel entonces, ella lo