Salma salió de la empresa con pasos firmes y decididos, como si cada pisada sobre el mármol de la entrada resonara con un eco de amenaza silenciosa. Antes de abandonar el edificio, se detuvo junto a dos empleadas que aguardaban discretamente, con la mezcla de respeto y miedo que Salma siempre inspiraba. Sacó un sobre grueso de su bolso y lo depositó frente a ellas. El papel del sobre estaba doblado con cuidado, y se notaba que contenía una suma de dinero más que generosa.
—¿Saben lo que tienen q