Pronto, Elyna distinguió a Kelly y a Luisa al final del pasillo. La luz blanca del hospital se reflejaba en el suelo pulido, haciendo que todo pareciera irreal, como si caminara dentro de una pesadilla de la que no podía despertar.
Sus pasos se volvieron lentos, casi pesados, como si cada metro que avanzaba hacia aquella habitación fuera una prueba cruel que el destino le imponía sin piedad.
Sentía el corazón golpeándole con fuerza en el pecho, y cada latido le recordaba que estaba a punto de en