El llanto de la bebé rompió el momento como un golpe de realidad.
Ambos se separaron de inmediato, como si el sonido los hubiera despertado de algo peligroso… algo que no debía haber ocurrido.
Lucero reaccionó primero.
Tomó la bata de baño con manos temblorosas y se envolvió con rapidez, evitando mirarlo. Su respiración aún estaba agitada, su piel ardía, pero su expresión… su expresión estaba llena de culpa.
Gabriel la observó en silencio. Vio cómo se alejaba.
Cómo levantaba ese muro invisible e