La imagen del depósito de agua, una cicatriz gris de hormigón incrustada en la verde ladera norte, dominaba la pantalla principal del centro de mando. No era solo un edificio; era un rompecabezas tridimensional, un desafío táctico que Félix, Clara, Rojas, Gael y Kael desgranaban con la meticulosidad de cirujanos preparando una operación de máxima complejidad.
—Los planos originales son de los años 50 —explicaba Kael, manipulando un modelo 3D del depósito—. Estructura masiva, paredes de hormigón de un metro de espesor. Fue rehabilitado hace seis años por la fundación fantasma. Los permisos hablan de "preservación histórica y centro de retiro espiritual", pero las modificaciones estructurales que logré inferir de los registros de suministros cuentan otra historia.
Resaltó varias áreas en el modelo.
—Refuerzo de acero aquí, aquí y aquí. Instalación de un sistema de generación independiente, probablemente geotérmico, dada la estabilidad térmica del subsuelo. Y lo más interesante: las tube