La noche se volvió un organismo vivo, palpitante con una actividad silenciosa. La Operation Exodus, como Félix la había nombrado con su fría precisión habitual, se puso en marcha con una eficiencia militar. Clara, desde la sala de control, observaba en las pantallas cómo el complejo de Rossi se desocupaba. No había lugar para la nostalgia; cada monitor mostraba una evacuación metódica, un desmantelamiento de lo que había sido su jaula y su campo de batalla.
Anya fue la primera en ser llevada a