Mundo ficciónIniciar sesiónNi siquiera me esfuerzo por mirar la fuente del ruido, solo me concentro en correr, pero antes de bajar el siguiente piso, la puerta se abre con varios escoltas que me observan asustados.
— ¡Señora Krick! — gritan ellos.— No se atrevan a tocarme. — les advierto.Pero, mi amenaza no eran los hombres que obstruían mi paso si no el hombre que me levanta como si fuera un pequeño perro que ha sido alzado.— Sí, ni






