Abigail negó con la cabeza. Rafael mantuvo su mirada desafiante como si con eso pudiese desarmarla por completo.
—Es mi vida privada señor Baker —respondió con seriedad—. No es asunto tuyo.
La jaló del brazo haciendo que quedaran muy cerca.
—¿Qué estás haciendo Rafael? Cualquiera puede ver que estamos así y pueden malinterpretar las cosas.
—¿Crees que me importa? Te hice una pregunta y sí, es asunto mío. ¿Quién es Gabriel?
—¿Si te lo digo me dejaras en paz? —Él asintió moviendo su cabeza—.