Abigail terminó de recoger todo, el día había sido bastante largo y lo suficientemente cargado de emociones.
Arthur se ubicó frente a ella, carraspeó con su garganta y puso una gran sonrisa.
—Estoy listo para lo que sea que pueda llegar a pasar esta noche. Podemos ir al cine, hay una película de superhéroes muy buena que le gustará a tu hijo… luego hamburguesas, helados, lo que quieras.
Abigail sonrió por cortesía, en realidad no era algo descabellado. Que alguien para intentar agradarle a