Rafael respiró con dificultad, la situación no lo dejaba hacer una persona coherente, una persona racional ante lo que era importante para su vida.
—No puedes decirme eso —ella dijo, manteniendo una postura seria.
—Sí, sí puedo decirlo ¿Por qué tendrías que ocultarlo? Lo siento pero es agotadora esta situación. Si no es Max, es ese tal Gabriel, o mis clientes… ¿Qué voy a hacer contigo?
—No puedes estar celoso Rafael Tú tienes tu vida resuelta y yo tengo la mía.
—No, tenía mi vida resuelta a