El ultimátum llegó sin dramatismos.
No hubo gritos,no hubo amenazas explícitas solo una conversación breve, precisa, devastadora por su claridad.
Yaniel fue llamado al despacho principal antes del mediodía la puerta estaba cerrada cuando entró,sus padres ya lo esperaban no había café servido ni cortesías de inicio.
Eso nunca era buena señal.
—Siéntate —dijo el señor López.
Yaniel lo hizo, aunque cada músculo de su cuerpo estaba tenso.
—Hemos tomado una decisión —continuó su padre—. Y no es nego