La mañana amaneció con una tensión distinta.
No era ruido,no era discusión,era esa sensación incómoda que se instala cuando algo ya ha empezado a romperse, aunque nadie lo haya dicho en voz alta.
Yaniel salió de su habitación con el ceño fruncido, el nudo en el estómago intacto desde la noche anterior se había pasado horas repasando contratos, conversaciones, miradas,todo parecía correcto en el papel todo estaba mal en la realidad.
Bajó las escaleras y encontró a su padre en el despacho, revisa