El billete no estaba comprado, pero el pensamiento ya no era abstracto, Ziara lo sintió desde que abrió los ojos esa mañana, la idea del regreso había dejado de ser una posibilidad lejana y se había convertido en una presencia constante, silenciosa, instalada en el fondo de cada decisión.
No la empujaba,la acompañaba..Se preparó para salir con la misma sobriedad de siempre.
En el espejo, su reflejo le devolvió una imagen conocida y, al mismo tiempo, nueva, seguía siendo la misma mujer de cuerpo