Sentí que se me revolvía el estómago, me dirigí corriendo a la habitación de huéspedes y me encerré, estaba desesperada y no sabía como calmarme. En los años previos, antes de que Tamyria volviera a la ciudad todo era distinto pues Alexander y yo no teníamos ningún acercamiento, pasaba de él todo el tiempo y cuando tenía la oportunidad lo torturaba de alguna manera que se me ocurriera: escondiéndole las llaves, arruinandole un traje de gala listo para usarse esa misma noche, le borraba archivos