No le pude volver a hablar porque me atacaba a llorar sin poder detenerme, estaba comenzando a hundirme de nuevo en la depresión. Quería escapar de ahí pero ya ni tenía fuerza para salir del cuarto o tan siquiera comer, me la pasaba todo el día durmiendo y con costos iba al baño a hacer mis necesidades. Lavarme los dientes me resultaba un tortura y bañarme casi imposible, cada ves que pensaba en eso un poco me sentía mal. Una minúscula parte de mí no se resignaba, quería seguir a su lado, querí