Cuando veía a mi madre sentía que la odiaba pero después de esuchar lo que le contó a mi hermana algo dentro de mí cambió, sentí piedad... Tristeza, dolor... Ella tenía razón en el hecho de que yo y mi hermana no habíamos sufrido nada, realmente no conocíamos el mundo con toda su crueldad. Ninguna había perdido a una madre o hermanos, mucho menos de una forma tan violenta, nisiquiera habíamos pasado hambre... No me lo podía imaginar, siendo ultrajada desde que era una niña, con un padre tan per