Que me llevaran a la casa luego del parto me pareció una pésima idea, viendo la situación de mi madre no dudaba que fuera capaz de deshacerse de mí en un santiamen. Ya lo había intentado una vez, nada estaría impidiendo que lo hiciera de nuevo... Además se notaba que estaba desquiciado por el odio y el rencor, también sería factible que lastimara a mi hija, era una vieja rancia, insensibilizada por sus circunstancias aunque ella fuera la culpable de haber terminado así, «¿acaso no fue Doña Iren