Cuando le preguntaron a Alyla que con quien prefería quedarse luego del inminente divorcio ella me eligió a mí sin miramientos, lo cual desató la ira de su padre. Le reclamó diciéndole que era una malagradecida, que como podía elegir a una mujer que nunca había hecho nada por ella, que nisiquiera me conocía y que yo era una arpía porque lo había engañado pero mi hija no cedió. Se parecía a mí, amaba con la misma fuerza y devoción, jamás dudaba de sus sentimientos pero así como era capaz de ador