Que Alyla fuera capaz de verme me llenó el corazón de amor, mis días eran un poco más plenos me sentía exageradamente feliz por esa parte pero en cuanto a la relación de mi esposo y mi hermana esta totalmente destrozada. Mi hija era mi mayor felicidad, para mí ella era lo más hermoso que había en este mundo, agradecía el hecho de tenerla, de conocerla y de que ella a su vez pudiera conocerme a mí. Siempre sonreía cuando estaba cerca, mi sola presencia lograba calmar su llanto y su desesperación