Así el tiempo transcurrió de la manera más cruel posible para mí. Pasaron cinco años en los que vi como mi hermana y mi esposo se iban enamorando lentamente el uno del otro, mientras yo era un espectro vacilante que oscilaba en los escondrijos de aquella mansión que alguna vez fue construida para mí como un templo de amor. Nunca pasó nada explícito entre ellos salvo besos robados en momentos vulnerables, situaciones que se pudieran excusar como la ebriedad o una situación mental inestable. De t