Desde la convención, las cosas entre nosotros tomaron otro tono. No hicimos el típico anuncio oficial que—por alguna razón que yo nunca entendería—todos esperaban, pero nuestro vínculo ya no era un secreto. Aun así, podía sentir su inseguridad, como una sombra persistente. No importaba lo bien que la pasáramos juntos, tenía la sensación de que siempre estaba alerta, como si en cualquier momento pudiera emprender vuelo y alejarse.
Había notado que Firenze tenía una vida organizada antes de volv