Después del almuerzo, nos sentamos en la sala de estar a charlar sobre mi experiencia viviendo sola. De repente, mi padre se levantó y se dirigió a un armario en la esquina de la sala y sacó un álbum de fotos y se sentó a mi lado.
"¿Quieres ver algunas fotos de tu hermano?", preguntó, abriendo el álbum.
Sentí un poco de tristeza, pero también una sensación de nostalgia. Asentí, y mi padre comenzó a mostrarme fotos de mi hermano, sonriendo y contando historias sobre él.