Me bajé del coche y entré en mi apartamento, sintiéndome un poco más ligera. Me dirigí directamente a la ducha, necesitaba relajarme y prepararme para ir en casa de mis padres, de camino de regreso de la villa le había enviado un mensaje a mi padre para que veniera a por mi.
Después de ducharme y cambiarme, me sentí renovada y lista para salir. Me puse un vestido cómodo y me maquillé un poco, tratando de ocultar las ojeras que había dejado la noche anterior.
Justo cuando estaba terminando de arreglarme, sonó el timbre. Era mi padre, que había venido a recogerme para llevarme a cenar a su casa. Sonreí, feliz de verlo.
"¡Hola, papá!" dije, abrazándolo.
"Hola, mi niña", respondió él, abrazándome con fuerza. "¿Por qué no has venido a visitarnos en toda la semana?"
Me reí, sintiéndome un poco culpable. "Lo siento, papá. He estado muy ocupada con el trabajo y mis estudios".
Mi padre me miró con escepticismo, pero no d