XXIII. El baile de Otoño
Matt estaba sumamente ocupado en la empresa, arreglando los desastres dejados por Duncan y saliendo de las zancadillas que le ponían a cada rato los accionistas resentidos que no se conformaban con haber perdido.
Se pasaban el día cuestionando cualquiera de sus decisiones y de todo querían hacer un debate.
Así que cuando se encontró a Ailsa una noche, vestida con un hermoso vestido atrevido, pegado a su silueta y rojo como su cabello, casi se le cae la baba sobre ese escote blanco cremoso, que